Es la pregunta más importante en la existencia humana y cuya respuesta está claramente descrita en La Escritura. Con el fin de ser salvo, en primer lugar, debemos darnos cuenta de nuestro verdadero estado de pecaminosidad ante Dios y saber que únicamente Él puede salvarnos, limpiarnos y darnos la vida eterna. La Escritura dice que Jesús es el único camino y no podemos tener acceso a Dios por cualquier otro medio. De hecho, en Juan 14:6 Jesús dijo claramente: "Yo soy el camino, la verdad y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí".
¡Dios le ama!
Dios le ama tanto que abrió un camino para que usted, por medio de la sangre derramada de Su hijo, pudiera pasar la eternidad con Él.
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquél que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Jn. 3:16).
¡El hombre es un pecador y pecado le ha separado de Dios!
¡Usted se imaginará que es una buena persona, pero no basta con ser bueno! ¡Todo hombre ha pecado y no hay uno solo que sea justo delante de Dios!
"Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque" (Ecle. 7:20).
"Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la Gloria de Dios" (Rom. 3:23).
Debe usted recibir a Jesucristo como su Señor y Salvador
Para ser salvo, el hombre debe confesar que Jesús es el Señor, y a la vez reconocer en su corazón que Cristo debe tener control completo de su vida. Esta confesión de Cristo como Señor supone que es Cristo el que obrará y cumplirá Su propia justicia en el hombre, ya que el hombre es incapaz de alcanzar la justicia por su propia voluntad.
Jesús llama esta experiencia, el "nuevo nacimiento". Él le dijo a Nicodemo: " El que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios" (Jn. 3:3).
Le invitamos ahora a recibir al Señor Jesucristo como su Salvador personal. "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Jn. 1:12).
Haga esta Oración y Dígalo con todo su Corazón
Amado Señor Jesús, me doy cuenta que soy un pecador y que he quebrantado Tus leyes. Tengo entendido que mi pecado me ha separado de Ti. Estoy arrepentido y Te pido que me perdones. Acepto el hecho de que Tu hijo Jesucristo murió por mí, resucitó y está vivo, y escucha mi oración. Ahora abro la puerta de mi corazón e invito a Jesús a ser mi Señor y mi Salvador. Le doy control a Él y le pido que gobierne y reine en mi corazón para que se lleve a cabo Su perfecta voluntad en mi vida. En el nombre de Jesús yo oro. Amén.
¡Felicidades!
Si con sinceridad elevó usted esta oración, es ahora un hijo de Dios. Sin embargo, hay varias cosas que debe hacer para dar seguimiento a su compromiso.
● Bautícese (inmersión completa) en agua como lo ordenó Cristo
● Dile a otra persona de su nueva fe en Cristo.
● Pase tiempo con Dios cada día en oración y en la lectura de la Biblia
● Busque el compañerismo de otros seguidores de Jesús
Para que nos regocijemos con usted, le invitamos a ponerse en contacto con nosotros e infórmenos acerca de la decisión que tomó? |